El tubo láser que se utiliza en su sistema tiene una vida útil máxima y apenas requiere mantenimiento. En algún momento de la vida útil del láser, será necesario sustituirlo para recargar el gas o realizar reparaciones eléctricas o mecánicas. La sustitución de los tubos láser es una práctica habitual y Epilog ha simplificado enormemente el proceso de cambio de tubos para que los usuarios puedan llevarlo a cabo con el mínimo esfuerzo. Los tubos láser pueden reacondicionarse y están disponibles mediante un sistema de intercambio; para ello, ponte en contacto con el servicio técnico de Epilog.
Asegúrate de que todos los ventiladores de refrigeración del láser funcionen correctamente en todo momento. Los ventiladores mantienen el tubo láser refrigerado y evitan que se sobrecaliente. Un tubo láser sobrecalentado producirá una salida irregular y podría dejar de funcionar por completo.
Si el sistema láser se encuentra en un entorno sucio o con polvo, asegúrate de que las aletas de refrigeración del tubo láser no acumulen polvo. Utiliza aire comprimido para eliminar el polvo y los residuos de las aletas del tubo láser. ¡Asegúrate de que el sistema esté desenchufado antes de realizar cualquier tarea de mantenimiento en la máquina!